Categoría: De la vida misma
Como lluvia en el desierto,como gota del rocío,como agua fresca de manantial que gratifica dos cuerpos sedientos...
Así le espero.
Con el recuerdo de la última vez tan vivo y latente, queriendo ser pasado para abrirse al presente, al momento...
Así le espero.
Ansiosa le recibo. Sus labios rozan los míos, siento convulsionar cada poro de mi piel.
Con su abrazo percibo cada sístole, cada diástole que impulsan ríos, mares, corrientes continúas de sangre que purifica mi ser.
Comienzo a disfrutar de sus besos, de sus exquisitos labios con los míos, de esa boca húmeda, cálida que da forma a la pasión.
La suavidad de su lengua y el jugueteo me estremece y presiento el fuero interno de mi vagina.
Me excito.
Sus manos recorren todo mi cuerpo, allanando mi morada, sus caricias invaden cada terreno de mi propiedad que lo hace suyo, me rindo, desvanezco.
Sintiendo su calor en cada abrazo, baja hasta mi sexo, ardiente, sus manos eufóricas buscan su cobijo, la magia que me hace vibrar hasta perderme.
La humedad y el ardor de su sexo me lleva a la no conciencia de lo terrenal. Y algo me hace regresar, son sus suspiros de pasión, de placer que aumentan mi locura.
Su aliento cálido recorriendo mi cuello, acercándose a mis oídos, me arrebata la cordura. El deseo se apodera de los dos, invade el ambiente, vibran los cuerpos, se cruzan las miradas, aumentan nuestros besos, los gemidos se hacen cada vez más fuertes, continuos, simultáneos.
Presiento el fin. Llega el momento de mayor excitación de nuestros sexos. El momento más intenso, sublime, glorioso que se puede experimentar en acorde sintonía: nuestro orgasmo, mutuo, vívido, unívoco... excepcional.
Dos cuerpos exhaustos, desfallecen en un suelo frío, absortos, incrédulos ante tal acto sobrenatural, casi rozando el misticismo.
Me abraza, acaricia, lo beso con la locura pasional que me inunda, lo deseo mas, mas aún.
Dos cuerpos ávidos por reanudar la partida, ansiosos por recomenzar el juego... dos cuerpos insaciables retoman la huída.
Estoy cansada ya de que no estés
aquí, a mi lado, de tenerte lejos,
de tener que soñarte cada noche,
imaginar tu piel cada mañana,
inventarme el sabor de cada beso...
Me cuesta acostumbrarme a no poder
acariciar tu piel del mismo modo
que acaricio tu imagen, tus palabras,
que pienso en el milagro de tus ojos
que percibo el prodigio fabuloso
de tu dulce sonrisa, de tus gestos.
Sueño con el momento de abrazarte,
de acariciar tu pelo, de besarte,
de sentir el perfume de tu piel,
el sabor de tus labios, de tu sexo...
Necesito sentirte, respirarte,
comerte, disfrutarte
sin medida y sin límite de tiempo.
Eres un viaje que no tiene meta ni destino,
eres la tierra en medio donde he dejado mi corazon.
estoy sola tambien yo ,como vives tu,? busco como tu...
el amor.
Sonohra - L'Amore
Esta es la letra del tema que gano el san remo 2008 en la categoria jovenes
- Me debes un baile,
uno lento, sincero,
de los interminables. -
Dijo la perdida alma
a la solitaria muerte
que, en contra de la costumbre,
había ido a visitarla.
Ésta, curiosa por la petición,
la tomó de la cintura,
y, con un frío dedo,
acarició el hermoso cuello
de la implorante doncella,
notando, desgraciadamente,
el acompasado latido de su corazón.
- ¿Acaso existe otro tipo de danza? - Contestó.
- Pero aún tengo que esperarte,
no ha llegado el momento
señora de los ojos tristes.
Ahora mismo te prometo
que un día bailaré contigo.
Pero, aunque me pese, todavía no...
Aún no. -
Y así, muerta de dolor por no estar viva,
el/la de la guadaña,
se dio la vuelta,
cogió la puerta,
y, de nuevo, se marchó.
La muerte y la doncella: Schubert, Polanski y Cuarteto Jerusalén
"Cuando el hombre pierde el amor, que le hace humano, necesita la experiencia de que existe una persona que le quiere, que lo sostiene, que le da su apoyo y le alienta: Grita cuanto quieras y llora. Yo te sostengo hasta que recuperes la alegría para el amor y te sientas libre."
J P
"La persona que cambia puede equivocarse,
pero la que no cambia nunca,
vive equivocada".
EL CHINO Y EL ARROZ
Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino poniendo un plato con arroz en la tumba vecina.
El hombre se dirigió al chino y le preguntó:
-'Disculpe señor, ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer el arroz...?-
-'Sí', respondió el chino, '.....................cuando el suyo venga a oler sus flores...'
Moraleja:
No juzgues... solamente comprende..., y si no puedes comprenderlo..., OLVÍDALO .
Recuerda las 6 simples reglas para ser feliz, según la sabiduría oriental:
1. Libera tu corazón del rencor y del odio
2. Libera tu mente de preocupaciones.
3. Vive sencillamente.
4. Da más.
5. Espera menos.
6. Lucha por lo que quieres en la vida, nadie lo hará por ti.
'Envejecer es obligatorio,............. crecer es opcional'
"Y cuando llegue el día del último viaje,y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, casi desnudo como los hijos de la mar."
![[Lazy_Cat.jpg]](http://bp1.blogger.com/_wqUZUSNolj8/RiErVDculoI/AAAAAAAAAA8/MFZ9uHfhnnU/s1600/Lazy_Cat.jpg)
Creo que el mayor error en la vida es no arriesgar.
Aquel que nada arriesga no hace nada, no tiene nada…
Podrá quizás evitar el sufrimiento y el dolor pero simplemente
no podrá aprender, sentir, cambiar, madurar, amar, vivir.
Podrás evitar sufrir ,si no te arriesgas,
pero no aprendes,
no sientes,
no creces,
no maduras,
no amas,
no vives.
Arriesgarse a
*Reirse por ganas es arriesgarse a quedar como tonto ,
*Llorar es arriesgarse a que muestres tus sentimientos,
* Buscar a otro es arriesgarse a involucrarte.
*Mostrar tus sentimientos es arriesgarse a ser tú mismo,
*Hablar de tus ideas es arriesgarse a perderlas,a ser defraudado
*Amar es arriesgarse a ser no correspondido , a ser herido
*Vivir es arriesgarse a morir,
*Tener esperanza es arriesgarse a no obtener lo que esperas,
* Tratar es arriesgarse a fallar.
Arriesgarse a ser uno mismo pues encierra todo , no es fácil pero si hermoso.
Uno arriesga,
Creo que solo el que arriesga es verdaderamente libre,
ya que de esa manera olvida por un rato aquellas posturas inamovibles
que suelen llevarnos a encerrarnos y atarnos para siempre.
Entonces
si quieres serlo en verdad........... porque no arriesgar...? ,
por no sufrir?
Pues te diré algo,
"quien paso por esta vida sin sufrir seguramente jamás vivió. "
Este texto me llegó por mail y sospecho que les debe haber llegado a muchos pero me gustó, me sentí identificada y por eso lo posteo. Será falta de inspiración de mi parte? Será sentimiento de culpa por haber abandonado este espacio? Quién sabe! La vida sigue fluyendo y yo sigo viva, pero a veces sin muchas ganas de contar.
El día es propicio: Tomamos unos mates?
El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”.
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: “¿Dulce o amargo?”. El otro responde: “Como tomes vos”.
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas.
Siempre.
Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo,
o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero
debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores…
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena.
La charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: “¡Basta, cambiá la yerba!”.
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, “¿está caliente, no?”.
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir “gracias”, al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
¿TE SENTISTE INCLUÍDO?…. compartilo entonces con quienes alguna vez tomaste un mate.
